Eran otros tiempos, tiempos de presos políticos, de represión, de revolución, simplemente otros tiempos, tan iguales a los de hoy (tristemente tan iguales a los de hoy).
Quiero creer, el poeta esperaba al cabo de los años, los conceptos que encierran sus versos se leyeran extrañados, tiempos barbáricos en donde “olvidaban poner el acento en el hombre”; no fue así, aún ahora hay botijas preguntando por sus viejos, gente hay que tiene que jugar juegos en serio, que no recuerdan ni su nombre por culpa de la hinchazón, aún ahora se escuchan por la noche a gente anónima gritar putadas, sabemos también, que de vez en vez, el frió que recorre nuestra espalda es un aviso para recordarnos que todavía hay gente que muere añorando volver a ver las caritas de sus pequeños.
Roberto Arenas, ‘Paroxis’.
“…Porque es mejor llorar que traicionar… que traicionarse… llorá, pero no olvides.” -Benedetti
Edel Juárez - (De Mario Benedetti) Hombre Preso Que Mira A Su Hijo -En Vivo-
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A veces pierdo el norte, me vuelvo frágil, débil como cuando niño, me lleno de tontos miedos y creo todo está perdido, no te encuentro y lo peor, no me encuentro a mi mismo. Pero luego pasa, me doy cuenta sigues aquí (tan cerca), que una posibilidad existe, que aún no he muerto.
No me rendiré, porque fue la promesa que al nacer hice, que por ti cumplire…
Una Posibilidad Existe
No estamos a salvo,
El tiempo no se agota, somos nosotros
En la fragilidad de un adios
En la linea de tu incertidumbre.
No somos de nadie
Ni esta lucha es nuestra
Es de los que mueren en las calles
De quienes gritan verdad y libertad.
Esta causa, por la que peleamos,
Es por ellos, por nuestros padres
Por quienes han llorado sus errores,
Es por nuestros hijos, por sus sonrisas
Para darles un porque, una historia.
Somos solo almas perdidas
Retasos de un amor sin sentido
Barcos llenos de dudas
Voces mudas, manos cansadas.
No obstante,
Peleamos, sin dar cuartel, sin pedirlo
No somos nadie, es cierto, pero somos nosotros,
Los que lloramos una realidad sin sentido
Los que creemos, los que amamos,
Los que morimos perdidos en el olvido.
…Si vieras sus ojos (el brillo y el fuego), sus pequeñas manos (manos de futuro), si escucharas su voz, su voz que apenas frases entrecortadas pronuncia (te harian recordar viejos discursos).
Aún es tan joven, unos años apenas, pero sus pisadas, las presientes desde lejos, fuertes y precisas, sin miedo en su actitud, él sabe de las injusticias, del dolor ajeno (no sé el “como”, mucho menos el “porque” pero lo sabe), lo puedes ver temblar de coraje, cerrar el puño y defender a quien es lastimado, no le importa el tamaño del enemigo, el tiene un sueño y lo contagia.
Él es quien es, porque lo ha decidido, porque cree en su destino, y como tú, luchara con voz y espada, a muerte y a vida por cumplirlo…
Roberto Arenas, ‘Paroxis’.
Disculpa la confianza, pero era necesario lo supieras, somo pocos, pero no nos rendiremos, hasta el último aliento, por un mañana, por y para él, por tu memoria, por el honor…
No pienso ya medir mis palabras, no escribiré esperando no dañar a quien quiero o he querido, estas letras serán lo quieran ser, sin remitente o destinatario, ajenas a todo, pero siempre llenas de ti y sobre todo de mi, de mis demonios y mis delirios.
La decisión es tuya, mi vida es mía.
Tip:
El password de los archivos Zip es: "paroxismos.com".