Nosotros, como las palabras, cambiamos tras cada respiro, las palabras asi como tus besos, son como sueños esperando una buena noche, son cuando así lo quieren, pesadillas escondidas tras suaves almohadas, noches en vela, vela de esperanzas. Son razones, son tú.
Y soy yo obviando consejos, apostando contra pronosticos. Soy yo esperando, esperando el mundo de otra vuelta, esperando una vuelta te traiga aqui, donde nos quedamos, continuar contigo donde no terminamos (en el principio), escribir a dos manos una historia, justo después del punto final.
En el limen de esta soledad
La historia hace tantos latidos terminó
Un día cualquiera
Soles,
Besos perdidos atrás.
Dos palabras
Lo que era dejo de ser
Aviso de desahucio
Al amor de un mal zodiaco.
He de admitirlo
Es tan difícil este desintoxicarme de ti
El no besar tu sombra,
Estos monólogos a tu ausencia
La cama vacía,
Buscar tus brazos,
Encontrar el frio,
Tu fantasma y mis recuerdos.
No quiero olvidar mi vida a tu lado
Es más bien,
Buscar el suicidio del “y si”
En mis pláticas conmigo
Evitar demostrar(me) me haces falta.
Duele soportar en silencio mis manías,
Lidiar con mis fobias, perderme en tontos vicios.
Ahora solo escribo,
En el inter de la rutina, entre el mañana, el tú, el yo,
Despertar a sabiendas (luna tras luna)
De haber perdido un futuro por nada,
De no saber como decir a tiempo:
Que no daría por regresar el tiempo, vivir lo que ahora tanto extraño, no hablar de más, no callar.
A últimas fechas siento que la edad me ha afectado demasiado, me siento cansando, creo he asimilado la edad que aparento, lo tomo como puedo, con sabio humor no puedo sino decir es el trabajo y sus largas jornadas, su justa dosis de estrés, las vacaciones no disfrutadas. La verdad es que nada es cierto, yo sé mi enfermedad tiene tu nombre, es mi sangre que hierve por perderte, el alma que no sabe amar sin apostarlo todo.
La vida sigue y creo me he equivocado, no reconozco las calles, no me son familiares los colores, pero es ya tarde, no puedo sino seguir, no mirar atrás, dejarle al destino el azar de no extraviarnos en el camino.
Me lo dijiste algún día [o eso creo], no siempre estarías por aquí, te cansarías de mi y de mi “no querer cambiar”, de ser el mismo imbécil que por tenerte no hizo nada, el niño grande, el que no quería dejar de jugar, quien quería todo para si, hasta tu amor y tu resignación.
Tenias razón, no era yo quien a tu vida le daría sazón, necesitabas amar en la proporción exacta de un corazón capaz de corresponder, un corazón que no tuviera espacio para nadie mas, alguien dispuesto a darte todo, al igual que tu, la vida y un sueño.
Debo reconocer no entendía lo que me decías, era difícil escuchar tu silencio, tu peculiar modo de reprochar sin siquiera mirar, me había acostumbrado a tanto no querer creer podría perderte, y todo por pensarte mía, pues esa había sido tu promesa.
Mis excusas, siempre tan tontas, supongo te harte con mis cantaletas, el no querer hacerme responsable de mis acciones y por sobre todo de mis errores, esos que con tanto sacrificios solías tragar y así continuar [una vez pasaban los gritos y los reclamos, las lagrimas, los adioses inconclusos].
No quiero mentirte [no otra vez], aun hoy no comprendo lo que sentiste, cuando fue el momento en que te decidiste a ir, el porque no me atrevi a salir corriendo tras de ti.
Tenía dudas, muchas en realidad, a perro viejo no se le enseñan nuevos trucos [mi pretexto favorito], desde que me conociste era el mismo, yo y mis mentiras, yo y mis miedos, el estupido concepto de libertad que profesaba [y tarde como siempre, supe libertad era no hacer lo que quisiera, cuando quisiera, sino pudiendo hacerlo decidir hacerlo solo contigo, no por compromiso sino por conviccion, así como tu, cuando me regalabas tus días, y sobre todo tus noches, cuando eran mis brazos los que rodeaban tu cuerpo].
Seguramente no debiera ya escribir lo que escribo, de sobra conoces estas palabras, pero quizá esto no sea tanto para ti, sino para mi, para no olvidar, para no tener que vivir siempre la misma vida.
Nada quedo en su lugar, nada después de tu andar a valido un sueño, nada en esta soledad en la que el silencio es el peor castigo a mis errores.
Cuesta trabajo (lo sabes), cuesta trabajo no perder el norte, entre la rutina y los años, ahora que todo se da por sentado (el amor y el futuro), nos acostumbramos a querernos lo que es preciso, como adultos, porque ya niños no somos.
Son del hoy nuestro las preocupaciones (el dinero, el trabajo, el tiempo), el que nada falte (difícil cuando aún nada tenemos), aprendemos a lidiar con tantos problemas, a callar y seguir, porque eso hacen las parejas (o eso nos han hecho creer).
Por seguro solo tengo, el que la historia no debiera ser como hasta ahora, que no busco a mi media naranja ni a mi media toronja (que yo jugos solo los domingos), yo lo que busco es a ti, al alma que hace sentir completa a la mía, a la mujer que no busca a príncipe o héroe alguno, a quien como yo, se atreve todavía a soñar, y sueña con un final sin final, a quien apuesta por un eterno continuará.
No prometo nada (pues como tú, no confío en el azar), pero mi honor de por medio esta si te digo que mientras no te rindas, peleare hasta morir o ganar.
Lo que quiero decirte es que quiero acompañarte y que me acompañes en el camino, mientras sea nuestro (y si se puede un poco más), a buen paso, un paso a la vez, sin prisa (que solo una vida tenemos, y de ella ciertamente con vida no saldremos), dándonos el tiempo necesario para disfrutar la vista y por sobre todo la compañía (que de soledades hemos ya escrito demasiado).
“No tienes que prometerme la luna…. Me bastaría si sólo te sentaras conmigo un rato debajo de ella.” -Anónimo
(Y vos creías lo olvidaria….)
…Como quisiera no tener que soltar tu mano, olvidarme del mundo, y estar así, solo contigo, como si fueramos aún niños. Que no daría por tener unos cuantos años menos, solo los suficientes para poder volverme a poner unas botas y una de esas playeras viejas y baratas, de los tiempos en que el destino era mi aliado, y el mañana algo sin importancia tan solo un quizá…
“…Ella le pidió que la llevara al fin del mundo, él puso a su nombre todas las olas del mar…”
Joaquin Sabina - Ruido
Le prometió la vida, un futuro, una historia sin final, sin garantías, sin más que sus sueños, manos vacías. A luces una apuesta difícil de tomar, nadie sino ella, solo ella podría burlar al vacío, a la mentira de un amor sin consecuencias, a la realidad de la distancia, del despertar sin ser capaz de recordar.
Solo vos podrás callar el ruido creado por la incertidumbre, el ruido del fracaso que asegura el saltar a la nada, al ruido que antecede a un silencioso adios.¨
Existen amigos que estan destinados a no permanecer a nuestro lado, por mucho que los necesitemos, a pesar de las lágrimas, del adios que no cesa.
No, no hay que olvidarlos para seguir con nuestras rutinas, hay que pelear, pelear con la vida y hasta la muerte, demostrar su causa no esta perdida, no mientras nos quede aliento, no mientras los llevemos en los puños… en el corazón.
Aquel Día
Aún lo recuerdo,
Pareciera que fue ayer,
El vacío de sus ojos,
El silencio en su voz.
Todo era como siempre,
Pero en su corazón
Solo había ausencia,
El típico latir
Al que me tenía acostumbrado
Se esfumo para siempre.
Nada había cambiado
Solamente mi vida,
Tan solo el mundo que aquel día
Con su respiración se paralizo…
Roberto Arenas ‘Paroxis’.
Pase lo que pase, cuentas conmigo, nunca lo olvides, te llevaré siempre, pelearé en tu nombre todas las batallas, como lo hicimos por otros, como alguien lo hara por mi.
No pienso ya medir mis palabras, no escribiré esperando no dañar a quien quiero o he querido, estas letras serán lo quieran ser, sin remitente o destinatario, ajenas a todo, pero siempre llenas de ti y sobre todo de mi, de mis demonios y mis delirios.
La decisión es tuya, mi vida es mía.
Tip:
El password de los archivos Zip es: "paroxismos.com".